Mostrando entradas con la etiqueta alberto ammann. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alberto ammann. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de julio de 2022

'La noche más larga': pedazo de serie, intensa, emocionante y brutal

'La noche más larga' es una pedazo de serie que hay que ver, sí o sí. Una muestra de que en España se hace cine serializado del más alto nivel. Nada le debe envidiar esta tremenda historia a las mejores de Estados Unidos.

Hay de todo: violencia, muerte, suspense, traición, acción, miedo y una intriga más que lograda.

Un asesino en serie (genial y terrorífico Luis Callejo) es trasladado en la Nochebuena a un centro psiquiátrico porque al día siguiente debe declarar ante el juez... pero un grupo de mercenarios (con sorpresa) intentará impedirlo. Y la cárcel-psiquiátrico se convertirá en El Álamo.

Es una mezcla de Asalto a la comisaría del distrito 13 y Celda 211. Por cierto, en esta ocasión Alberto Ammann (muy buen papel) es el director de la prisión de locos y peligrosos asesinos, que, por un motivo de sangre, hará todo lo posible para que los sicarios no cacen su presa.

En la acción, con mucha muerte, como si Tarantino o Robert Rodríguez se hubiesen trasladado al penal, surgirán personajes con gran carga narrativa como el asesino jefe de módulo Cherokee (brutal Daniel Albaladejo), el policía Ruso (Roberto Álamo), la criminal Manuela Muñoz (muy buena Cecilia Freire), etc, etc...

La verdad es que esta aventura, perfectamente interpretada y grabada, no deja a nadie indiferente. Te paraliza en el sillón y te obliga a disfrutarla hasta el final. Un cierre abierto y que reclama una segunda temporada para determinar qué poderes están detrás del asesino en serie Simón. 

jueves, 7 de septiembre de 2017

'Narcos 3': tan buena como las de Pablo Escobar (1 y 2)

    
    'Narcos 3' es tan buena como las dos primeras, que se dedicaron a la lucha contra el sanguinario capo del Cartel de Medellín, Pablo Escobar


    En la tercera entrega de esta serie de gran calidad, acción y humor (geniales los toques que aporta una joven pareja de agentes de la DEA), la lucha es contra el Cartel de Cali, mucho más sofisticado que el brutal Escobar. 

    Esta banda organizada de criminales controló el 80% del tráfico de cocaína del planeta: 1.000 millones de dólares anuales en 1993. La serie es un 50% real y un 50% ficcionada. Los personajes, por muy excesivos que parezcan, sí existieron.


    La investigación la dirige de nuevo el héroe americano que acabó con los de Medellín, el agente Peña, el que sale en la foto de Escobar muerto sobre un tejado colombiano. 

    Perfectamente interpretado por Pedro Pascal, se encargará de navegar entre policías corruptos y agentes de la CIA manipuladores para intentar desarticular a los hermanos Rodríguez Orejuela, verdaderos capos, amantes del lujo y la discreción, y auténticos zares de la droga que inunda México en su paso a Estados Unidos.


    Aquí aparecerá uno de sus socios principales, Pacho Herrera, a quien da vida, el genial actor español, de origen argentino, Alberto Ammann, dotándolo de una peligrosidad terrible y de un aspecto más que letal. Su falta de escrúpulos solo es comparable con la de 'El navegante', el principal sicario del cartel.

    Ammann, por cierto, protagoniza una de las escenas más duras de la serie. Es una especie de psicópata de guante blanco. Muy destacable es también el papelón de Matias Varela como Jorge Salcedo, el jefe de seguridad de los mafisos caleños. Un personaje con mucho peso en la trama.


    Llama la atención los papeles destacados de Miguel Ángel Silvestre (Franklin, quien blanquea el dinero sucio de la droga) y de Javier Cámara, como Palomari, el cantable de los todopoderosos gansters. Papelón, en su línea, del riojano.

    Chepe Santacruz Londoño (también genial Pepe Rapazote) es otro de los personajes más intimidantes, al estilo de Tony Montana, en 'El precio del poder'.


    La serie es pura dinamita. Secuencias poderosas. Una trama enrevesada. Unos personajes al borde del abismo. La lucha desesperada de un país (presidido por Ernesto Samper) para no sucumbir bajo el poder de los narcos y la de otro, EE.UU., el mayor consumidor de droga, peleando contra estos mafiosos extremadamente peligrosos. 

    ¿Dónde está el bien y dónde el mal? ¿Los buenos deben convertirse en seres infames para acabar con la maldad? ¿Quién gana con todo esto? Si no fuera porque los países ricos consumen drogas en cantidades industriales, jamás habrían existido bestias como Escobar, García Abrego, Chapo Guzmán, Arellano Félix, Rodríguez Orejuela, Beltrán Leyva, Rodríguez Gacha, Hermanos Ochoa, Hélmer Herrera, Santacruz Londoño, Amado Carrillo...